Discurso de Pamela Anderson en defensa de la conservación del planeta

En agosto, la actriz y dedicada activista por los derechos de los animales y seguidora de Sea Shepherd,Pamela Anderson, aceptó una invitación del Ministro ruso de Recursos Naturales y Medio Ambiente,Sergei Donskoi, para acudir al Foro Económico Oriental.
La invitación llegó en respuesta a una carta enviada por Anderson al Ministro Donskoi y al Presidente ruso, Vladímir Putin, con la esperanza de iniciar un diálogo sobre asuntos importantes en torno a la conservación de las ballenas y otras especies silvestres.

El siguiente discurso es el que hizo Pamela Anderson en nombre de Pamela Anderson Foundationfundación sin ánimo de lucro que fundó ella misma.

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Vladivostok, Rusia
Septiembre 2015

Gracias por esta oportunidad de dirigirme ante este foro.

Me siento muy honrada y agradecida por la invitación del Ministro de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Federación rusa, Sergei Donskoi, para poder acudir a este Foro Económico Oriental.

Como celebridad internacional, sé que tengo una audiencia global y que mis opiniones, a veces polémicas, serán escuchadas.

Reconozco que hay científicos, periodistas, eruditos y políticos con muchos más conocimientos que yo sobre muchos temas, pero también reconozco el valor que tengo como personaje público y asumo esa responsabilidad con mi pasión por todos los seres vivos.

Nuestra cultura mediática actual ha dado a los artistas la plataforma para convertirse en influyentes comunicadores. Esto me permite la capacidad para ser una voz en muchos asuntos. Asuntos como la disminución de la biodiversidad, el cambio climático, la contaminación, el trato a los animales, la destrucción de nuestros bosques y asuntos de salud asociados a la disminución de la integridad ecológica que afecta a todo el planeta.

Creo que nuestro planeta está en apuros. Creo que nuestros océanos están muriendo. Estamos perdiendo nuestros arrecifes, hemos extraído más del 50 por ciento de su biomasa viva desde 1950. Hemos perdido el 40 por ciento del plancton del océano desde 1950. Imagine si nuestra economía disminuyera entre un 40 y un 50 por ciento.

Como sabe, estamos viendo también una peligrosa disminución de las poblaciones de abejas en todo el mundo.

Vivimos en un mundo donde las prioridades económicas dan la espalda a las prioridades ecológicas. Sí, la economía es importante, pero nunca debería serlo más que el sistema de apoyo a la vida que nos sostiene a todos.

La semana pasada, el Primer Ministro australiano Tony Abbott dijo: “Lo último que queremos es fortalecer el medio ambiente y a la vez perjudicar nuestra economía… anteponer el medio ambiente a la economía.”

Es una declaración deliberadamente imprudente e irresponsable, pero no es de extrañar viniendo de un líder mundial que ha declarado la guerra a los ambientalistas. Mi propio primer ministro Stephen Harper comparte la opinión de Abbott y las futuras generaciones condenarán esas opiniones.

El mundo necesita líderes que representen la necesidad de las futuras generaciones. Tengo hijos y por tanto me preocupa mucho el estado del mundo, décadas en el futuro.

Es evidente que si hemos de sobrevivir como especie en este planeta debemos comportarnos dentro de los límites de la ley ecológica y concretamente de tres leyes ecológicas muy importantes.

La primera es la ley de la diversidad. Un ecosistema depende de la diversidad de especies dentro de él. Cuanto mayor es la diversidad, más fuerte es el ecosistema. Cuando la diversidad disminuye, todo el ecosistema se degrada.

La segunda ley de la ecología es la ley de la interdependencia. La diversidad dentro de un ecosistema es interdependiente y esta interdependencia mantiene la integridad ecológica del sistema.

La tercera ley de la ecología es la ley del crecimiento finito. Hay un límite a los recursos. Esto significa un límite a la capacidad de carga. El aumento de las poblaciones humanas y el aumento del consumo de recursos roban literalmente la capacidad de carga de las demás especies. Por tanto el crecimiento de la población humana y el consumo de recursos disminuyen la diversidad y la interdependencia.

Los humanos tienden a considerarse separados de la naturaleza. Tendemos a vernos superiores al resto de especies. Es un punto de vista arrogante que no tiene cabida en la realidad.

Me dirijo hoy a este foro porque creo que existe la necesidad de un sólido liderazgo que reconozca que los sistemas ecológicos que nos sustentan deben gestionarse de una forma más sensata e inteligente.

Creo que el Presidente Vladímir Putin comprende la importancia de la interdependencia. Sus inquietudes públicas recientes sobre las abejas amenazadas por los químicos industriales son un ejemplo de sus reflexiones ecológicas.

El Presidente Putin sabe que si las abejas desaparecen habrá consecuencias graves para la agricultura y por tanto comprende que la preservación de las abejas debe primar sobre los beneficios de una compañía química como Monsanto. Lamentablemente, muchos de los sistemas económicos mundiales anteponen los beneficios a corto plazo a los intereses humanos, animales o ecológicos a largo plazo.

Por ejemplo ¿qué valor tiene una ballena?

Se arponea, se descuartiza y se vende a un mercado limitado a un precio finito. Se mata a una ballena y unos pocos se benefician.

Pero una ballena tiene un valor mucho más importante que nos beneficia a todos.

Como he mencionado anteriormente, desde 1950 hemos perdido el 40 por ciento de la población de plancton así como casi el 90 por ciento de la biomasa de peces. El océano se ha visto degradado gravemente.

Durante el siglo XX se cazaron millones de ballenas. Una especie, el mayor mamífero que ha vivido nunca, la ballena azul, fue llevada al borde de la extinción. Se masacraron más de 300.000 de estos increíbles animales. La carne se vendió y se consumió y el dinero se gastó.

Pero considere el valor real de esas ballenas si se las hubiera dejado vivir.

Una ballena azul defeca cada día unas tres toneladas de excrementos ricos en nitrógeno y hierro. No es un desecho, es el alimento esencial para el plancton. La ballena azul fertiliza literalmente el plancton y ese plancton es la base de toda la cadena alimentaria marina y uno de los productores más prolíficos de oxígeno del planeta.

Las ballenas necesitan plancton. Los peces necesitan plancton y los humanos necesitan plancton. Eliminar las ballenas de los ecosistemas marinos significa eliminar la principal fuente de fertilización del plancton. Una ballena viva beneficia a toda la humanidad. Una ballena muerta sólo a unos pocos.

En muchos aspectos es como matar a la gallina de los huevos de oro. Si no hay gallina, no hay huevos. En otras palabras, si no hay ballenas, disminuye el hierro, y menos hierro significa una disminución de las poblaciones de plancton. Y menos plancton significa menos oxígeno.

Durante millones de años, completamente independiente de la humanidad, la interdependencia de la diversidad de especies dentro de los ecosistemas mantuvo estos ecosistemas oceánicos en equilibrio. Una especie da y otra toma y este “dar y tomar” es lo que hace que los sistemas ecológicos funcionen.

En los últimos siglos los humanos hemos extraído del mar sin devolver nada de valor, salvo químicos, plásticos, derrames de petróleo, contaminación acústica, acidez y radiación.

Por consiguiente, la vida en nuestros océanos se ha visto gravemente degradada desde 1945 y esta degradación sigue aumentando a un ritmo alarmante. Mucha gente y pocos peces.

¿Y cómo reponemos este sistema?

Necesitamos pedir una moratoria sobre todas las operaciones pesqueras industrializadas. Necesitamos dar a los peces el tiempo para que recuperen sus poblaciones y necesitamos favorecer el crecimiento de las poblaciones de máximos depredadores como los tiburones, los mamíferos marinos y las aves marinas. Los tiburones, las ballenas, los delfines, las focas y las aves marinas contribuyen al sistema en el que han evolucionado, produciendo y reciclando nutrientes interdependientemente. Por extraño que parezca, cuantas más focas, delfines, tiburones y ballenas, más saludables las poblaciones de peces.

Lo hemos visto a lo largo de la historia. Cuando las poblaciones de mamíferos marinos y tiburones eran mucho mayores que hoy, no había ninguna escasez de pescado. El agente de la disminución es la depredación humana y no las especies que han mantenido el sistema durante milenios.

Hemos de dejar de ser los que toman los recursos del mar y hacer el esfuerzo de reponer la biodiversidad.

Los subsidios de los gobiernos a las operaciones pesqueras industrializadas tienen que acabar. Sí, provocará algunos desafíos económicos pero seguir por este camino actual de subsidios, así como la extracción masiva de peces, solo llevará a desafíos ecológicos mayores que sin duda provocarán un colapso económico.

Lo que tenemos aquí es algo llamado “la tragedia de los comunes”. Un país puede ver que sus acciones son destructivas para el medio ambiente, pero también sabe que si deja de explotarlo, otros países lo harán en su lugar.

Un ejemplo es mi propio país. La pesca de bacalao colapsó en 1992. Sin embargo varios países siguieron pescando bacalao fuera del territorio económico de Canadá. Un país sabía que si dejaba de pescar, otro se llevaría su cuota.

Lo que necesitamos es una nación que lidere y diga basta ya y esas decisiones deben tomarse en base a las realidades ecológicas y no sólo en base a las económicas.

Rusia no es ajena a esta forma de pensar. En 1962, el primer ministro Nikita Khrushchev tomó la decisión racional y correcta de evitar la guerra nuclear. Escogió el camino de la cordura por encima del orgullo nacional y de no haber sido por esa decisión tal vez ninguno de nosotros estaría hoy aquí.

También debemos comprender que compartimos este planeta con otras especies. Que las necesitamos porque la humanidad no es una isla biológica en sí misma sino que es interdependiente de otras especies ciudadanas de este planeta.

Y no solo las necesitamos sino que también podemos aprender de ellas.

Mientras varias sociedades gastan enormes sumas de dinero en la búsqueda de inteligencias extraterrestres, todos hemos ignorado la posibilidad de comunicarnos con especies inteligentes en este planeta.

Muchos animales como por ejemplo los grandes simios, los cetáceos y los elefantes han demostrado que son seres con autoconsciencia, capaces de emociones y pensamientos. En nuestra arrogancia hemos ignorado categóricamente la posibilidad de que puedan tener algo que decir.

Medimos la inteligencia por la capacidad de manipular herramientas. Somos una especie fabricante de herramientas. Creo sin embargo hay formas de inteligencia que no manipulan herramientas. Los cetáceos tienen cerebros enormes y complejos y una forma compleja de comunicación entre ellos. Los simios han aprendido el lenguaje de signos y se ha observado a los elefantes mostrando empatía y comprensión de la vida y la muerte.

Pero en lugar de aprender de estas criaturas magníficas, las matamos y las capturamos para nuestro entretenimiento.

La humanidad necesita una gran nación con la visión de mirar hacia el futuro y de ver que necesitamos compartir nuestro mundo con estas otras especies. Necesitamos una capacidad de liderazgo que restablezca el equilibrio ecológico y nos guíe para evolucionar hacia seres más compasivos.

Rusia podría ganarse fácilmente los corazones y las mentes de cientos de millones de personas en el mundo convirtiéndose en una nación que aborde las realidades ecológicas con acciones positivas y reconozca los derechos del valor ecológico de los animales.

La India ha declarado a los delfines “personas” no humanas. ¿No podría Rusia hacer lo mismo?

Me gustaría pedir humilmente que Rusia libere los delfines del cautiverio y censure la matanza de ballenas y delfines. Me gustaría pedirle también que se oponga al comercio de productos derivados de ballena y de delfín, al comercio por aire, mar o tierra de marfil, y de especies amenazadas a través de todo el territorio ruso.

Un movimiento así ablandaría los corazones de cientos de millones de personas en todo el mundo.

Puede que no sea fácil pero creo firmemente es vital para la supervivencia de la diversidad, la interdependencia y el mantenimiento de los recursos finitos.

Mi deseo es que encontremos la forma de unir lo económico con la ecología en un sistema donde la economía se organice para beneficiar los ecosistemas naturales. Un ecosistema sano mantiene una economía viable.

Igual que la carrera por la luna en la década de los 60, ¿quien ganará la carrera por la TIERRA?

¿Qué nación tendrá el coraje y el pensamiento progresista suficientes como para ir primero?

Como persona de ascendencia rusa, he venido hasta aquí porque…

Apuesto por usted.

Gracias.

#PamAnderson #Russia #SeaShepherd #WildlifeConservation #EndangeredSpecies

Traducción de la carta: Sea Shepherd España

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