Los hermanos Jaenada ¡Qué viva el arte!

Óscar Jaenada es actor. El papel de Camarón de la Isla lo catapultó como uno de los actores españoles reveladores del momento donde ganó el Goya 2006 por su interpretación. Actualmente su participación en the Losers le ha abierto camino a otras producciones americanas, como la última de Piratas del Caribe 4.
Víctor Jaenada es pintor. Su obra habla de las actitudes de la vida y lo hace a través de la pintura tradicional y el videoarte. Algunos de sus trabajos hablan de la crisis, la política y temas sociales que le preocupan.

A punto de estrenarse en España, Óscar Jaenada terminó el 2009 rodando para la Warner Bros, The Losers, un filme basado en un cómic con quien compartió reparto con Zoe Saldana (Avatar), Jeffrey Dean Morgan y Chris Evans. Óscar no para. Tiene su residencia fijada en Madrid, pero en los dos últimos años vive a caballo entre España y EuA un poco cansado de la situación que vive actualmente el cine español. De momento no se puede quejar. Gracias al éxito de Losers y a unas buenas recomendaciones de Pe, ha participado recientemente en la última saga de Piratas del Caribe 4.
Cuando puede, Óscar se reúne con su hermano Víctor y familia en Esplugues de Llobregat, Barcelona. Víctor es pintor. Vive y trabaja en su estudio, un espacioso ático de 180 m2 que se adquirió en el 2008 para desarrollar sus producciones artísticas. Al estilo de los primeros lofts, el inmueble está situado en una zona rodeada de antiguas fábricas que en su momento fue significativo por la acogida de inmigrantes y obreros. Fue el barrio donde nacieron y crecieron y que, según ellos, los ha convertido en lo que son. Su forma de hablar y de expresarse, su cercanía y naturalidad son un claro reflejo del entorno donde se han criado: “nosotros nos hemos educado en el barrio, en la calle” dicen.
El lugar cuenta con unos grandes ventanales que ofrecen vistas panorámicas a la ciudad y donde, desde dentro y en mayúsculas, se puede observar la palabra VIJAGA, las siglas que hacen referencia al nombre de Víctor Jaenada Gajo.
Hace un día gris y la lluvia cae con poca intensidad. Con estilo informal, discreto, cierto aire de inocencia y vulnerabilidad, Víctor prepara un café y unas pastitas y empieza a contar como empezó desde muy joven su interés por el arte y la pintura. Aunque se formó en bellas artes y pintura clásica en la Universidad de Barcelona y la Llotja respectivamente, él se considera una persona autodidacta y basa su aprendizaje en la experimentación. El lenguaje, la metáfora, la ironía, la interacción y la contradicción son algunos de los aspectos que más le gusta profundizar y que hoy son su motor. Admira a otros artistas, como Dalí, que es una gran influencia para él, pero no bebe directamente de ellos.
Su trabajo mezcla lo tradicional con el arte plástico y digital. “Trabajo mucho con google e internet también. Para mi, mi arte es la vía donde expreso mis pensamientos y sensaciones tal como me salen de dentro”. Como una esponja se nutre de lo que ve y oye. Por eso, define su estilo como actitudes y experiencias frente a la vida.
Óscar llega más tarde al encuentro e invade con su presencia el lugar. Su estilo es desenfadado: tejanos, botas, sombrero a lo cowboy y aspecto desaliñado. Su paso es firme y rápidamente se percibe su autenticidad. No es de extrañar que lo definan como uno de los actores españoles de más raza. A sus espaldas lleva un buen carrerón de películas, entre las cuales destacan, Noviembre, Camarón, el Che o Trash.
Entre pinturas, lienzos y serigrafías los hermanos empiezan a conversar y a fluir entre ellos. Comparten muchas ideas pero difieren en algunos enfoques. Víctor es el hermano pequeño y Óscar aprovecha su experiencia y sabiduría para darle algunos consejos. Les gusta debatir y analizar los acontecimientos que les conciernen a ellos, pero también al mundo en general.
Con pincel en mano los hermanos empiezan a pintar una de las paredes blancas del estudio mientras conversan animadamente y con fervor sobre los temas que más les preocupan: el arte, el cine, la televisión, la política, la globalización, la sostenibilidad del planeta
“En estos momentos estamos más preocupados por la crisis artística que la monetaria, ya que hay muy poco respeto por el cine y la cultura” comentan.
Para ellos el cine español debería dar más prioridad al arte nacional, “como en Francia que potencia y revaloriza el cine francés y cobra un plus adicional a las películas extranjeras que quieren ser emitidas allí” añade Óscar.
De fondo se escucha a Nancy Sinatra que acompaña el ritmo del momento y que más tarde cambiará de registro para convertirse en Camarón. El flamenco nunca ha sido devoción de Óscar, pero si de su hermano Victor,quién lo animó a participar en la película del aclamado artista. Una vez protagonizó el filme, la música del cantante permaneció para siempre, y por partida doble, en el corazón de los Jaenada.
Se nota que los hermanos Jaenada tienen complicidad y admiración mutua. Aunque son distintos entre sí, tanto físicamente como en rasgos de su personalidad, les une una gran pasión: hacer arte. Óscar puede tener una idea y Víctor la expresa de forma distinta.“Una de las cualidades que más admiro de mi hermano es su capacidad de ir de un sitio para otro y de no parar quieto, él todo lo hace muy bien. Siempre ha sido muy callejero, yo por el contrario soy más de estar en casa y encerrarme en mi mundo y mi arte”, dice Víctor con una sonrisa tímida.
Óscar se define como un observador. Los inicios como actor fueron de forma improvisada. Nunca aspiró a serlo, y quién le llevó a los escenarios no fue su talento innato sino su impulso a seguir la chica que le gustaba. Cuando le preguntas por su profesión, él se considera un pincel, un instrumento para expresar las ideas de los realizadores y de los directores. Para él éxito es un condimento que cuando te pasas puede alejarte de la realidad. “Prefiero tener los pies en el suelo que es donde quiero estar”, por eso no es muy partidario a las fiestas y a todo lo que envuelve a este sector, aunque reconoce que es necesario para su carrera.
Mientras hablan, la pared del recinto en la cual llevan un rato pintando va cogiendo forma y color. Dos delfines azules marcan a cada lado un eje donde destacará la frase final: Que Viva el Arte.
Los hermanos lo tienen claro, ellos son y se consideran artistas, independientes, de pueblo, como debe ser, y expresan sus ideas y opiniones de forma franca, abierta y libre.
Hermanos concienciados por lo que les rodea, piden más ayudas y que se vigile más y mejor el medio ambiente.
Con una visión altruista e idealistas, rompen con las normas y desean un mundo mucho mejor. Apoyan y defienden a todo aquel que vive e invierte su vida en el arte porque para ellos es lo más. Así son los Jaenada…¡Qué viva el arte!

los-jaenada

Fotografía:
http://www.javiercortina.com
http://www.manomartinez.es
http://www.elmacophotography.com

Texto: Sígrid Julià

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